Cuando empecé a pasar las tardes en el cuarto de baño, no tenía previsto instalarme en él.
Entré y prendí la luz. Era hermoso, las paredes estaban recubiertas con azulejos blancos, la puerta estaba pintada de blanco, y las baldosas del piso también eran blancas.
Fue todo cuestión de óptica. La fuerte luz senital generó un efecto extraño: todo desapareció. Los límites y distancias entre paredes, la puerta y yo mismo se volvieron imprecisos. Un infinito espacial me rodeaba. Blanco y brillante.
Mis pupilas tardaron en acostumbrarse a semejante luz, me senté en el inodoro y esperé. El bulto en mi bolsillo pedía a gritos liberarse, yo estaba ansioso, pero sabía que debía extender al máximo ese momento. Espere.
No aguanté más y saqué mi gameboy color. Lo prendí. Cuando pude leer en la pantalla: Pokemon ¡Atrapalos ya!, sentí que estaba en el lugar indicado en el momento indicado..
Yo soy Ash Kechum, tengo edad incierta y estoy preparado para recorrer el mundo con el único fin de convertirme en el mejor maestro Pokemon. Ya no debo preocuparme por comer, dormir u otras trivialidades. En la región de Kanto, que es donde vivo, no existen ni las clases sociales ni la obligación de hacer deportes grupales.
Mi primer Pokemon es un Charmander, esta en nivel 5 y tengo que meterme en los bosques para entrenarlo contra otros Pokemon más débiles. Si aparece alguno que me guste, puedo lanzarle una pokebola y tratar de atraparlo, y así sumar mas Pokemon a mi ejército.
Recorro un interminable mapa y lucho contra otros entrenadores. Cuando les gano me dan plata, y si son entrenadores muy importantes, me aconsejan y regalan medallas que me permiten seguir avanzando a tierras inhóspitas.
De la pantalla salen colores y sonidos que rompen la monocromía de la habitación. Mis dedos reconocen la exacta posición de las teclas y las presionan en el momento justo, y con la fuerza necesaria. No parpadeo hace no sé cuanto tiempo. No respiro hace no sé cuanto tiempo.
La luz tintinea y por un segundo pierdo la atención de la pantalla. Enderezo la espalda y estiro un poco los brazos. Miro adelante y no veo nada, salvo por una superficie metálica que no logro reconocer. La analizo. El picaporte y el cerrojo se alejan rápidamente en tanto mantengo la vista en ellos, hasta volverse luz.
Indiferente bostezo y vuelvo mi atención al gameboy, apreto start.
Yo soy Ash Kechum, tengo edad incierta y estoy preparado para recorrer el mundo con el único fin de convertirme en el mejor maestro Pokemon.
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