sabado, sabado, sabado. esperando a estar solo. la llave cierra, ya está. la censura se fugó. me dejo con mi intelecto, me dejo con mi intelecto y con mi memoria de esa locura tuya. prometi interpretarla: los colores fluyen gracias al accionar de tu indice, se mueven de tus dedos a la mesa, de la mesa a mi entrepierna, de mi entrepierna a tu boca y de tu boca a la mia. nuevamente el sentido lo da el movimiento: el rosado color de tu piel nerviosamente tiñe la mesa, adquiriendo de esta un fuerte tono de rojo; el cual, como sangre, mancha mi entrepierna y decidie mi muerte. las bocas se colorean y al besarse todo se vuelve un collage, un collage de recuerdos, de felicidad. todo se resuelve despejando la mente. el frio devuelve todos los colores a su lugar, el negro. el negro es la imperiosa necesidad, hacia el vamos. él nunca va a aceptar que estamos en su presencia, solo se limita a apagar todo destello de color, de helar nuestra garganta y obligarnos a cerrar la boca. bocas cerradas por el frio que sí hace, y que enferma y motea la vista. ¿realmente puedo dejar de escribir, puedo no confiar mas en mi intelecto y librarme a la suerte del movimiento, del tipeo, del sabado? esperando a estar solo llegue a la conclusion de que ya lo estaba. y hasta que el frio no devuelva los colores que se robó voy a seguir estando así.
boquitas que desaparecen al perder su color, desaparecen en el galpón.
1 comentario:
Guauuu!!
Entendi...
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