Cuando llega la fecha del 25 de mayo los ya usuales, trabajos prácticos o clases dedicadas al tema, de la tan estudiada, semana de mayo son inminentes; pero nunca sin las, también usuales, carteleras atiborradas del cabildo en papel crepé interpretado por los mas chicos o esos interminables actos donde se baila el gato y se leen monografías sobre el tema.
Nos fascina ver a nuestros hermanitos/ primitos/ hijos/ nietos representar el cabildo del 25 de mayo con todos sus vendedores ambulantes y demás pero, sin recordar que existía un grupo que, en esa época, estaba dando el puntapié inicial a lo que llamamos hoy “ EL SER ARGENTINO “ poniendo en riesgo su libertad y demostrando que no se aceptaba mas lo que estaba pasando hasta ese momento.
Pero para comprender el fenómeno revolucionario de 1810 no basta con representaciones burdas de una plaza, o bailes y discursos vacíos de significado, es imperativo analizar el acontecimiento históricamente en un nivel avanzado, para luego no dejarnos convencer con respuestas simples y “bajadas de línea” tan comunes en estos tiempos.
Para lograr esto es necesario introducirnos en la idiosincrasia tanto de las Provincias Unidas del Río de la Plata como de la Europa de la modernidad.
Provincias Unidas del Río de la Plata.
La sociedad Rioplatense toda, comprendía un conjunto de poderes y controles institucionalmente regidos por el sistema político español, y su corazón en la península, que había sido efectivo en su funcionamiento para alcanzar los objetivos explícitos de la misma.
Producidas las primeras etapas de crisis y sucedidas las invasiones inglesas, aquel control disminuyó. El poder burocrático y el del virrey cedió ante los nuevos grupos de presión y los monopolios españoles se vieron debilitados gracias a la coacción de la política liberal inglesa y la actitud critica de los hacendados bonaerenses. El poder militar criollo, en su máximo esplendor, luego de los sucesos de 1806 y 1807, superaba a grandes anchas al español en el Río de la Plata y tanto los sectores religiosos como los intelectuales, también dentro del territorio del Río de la Plata, actuaban a favor del cambio.
El quiebre del sistema político español, explicitado en la toma de la junta de Sevilla por el ejercito napoleónico, generó un proceso de independencia de los poderes principales anteriormente mencionados, afectó la autoridad del gobernante y puso en cuestión el sistema político virreinal. Una vez fracturados los poderes quedaron libres y comenzaron a agruparse por su cuenta según sus propios intereses y objetivos. La unión, que significo la posibilidad de el estallido revolucionario fue la de las fuerzas militares y los pensadores e intelectuales de la época. Cuando estas dos instituciones se conglomeraron y acordaron en el objetivo principal del cambio, la revolución por la independencia política se puso en marcha.
Primeras etapas de crisis.
Las primeras etapas de crisis y signos de resistencia al gobierno español empezaron desde la misma conquista de América. El primer intento de independencia política fue allá, en 1536 y fue encabezada por Manco Inca quien con un ejercito de 10.000 hombres encerró a Pizarro y su ejercito en la ciudad de Cuzco, Perú. Las batallas que sucedieron fueron sangrientas y en su mayoría con victoria nativa pero las tropas españolas consiguieron el decisivo apoyo de tropas indígenas y lograron vencer al ejército Inca en la batalla final en Lima. Manco Inca se refugió en la zona de Vilcabamba y desde allí protagonizó constantes actos de resistencia a los conquistadores españoles y su política de transculturación religiosa.
Otra de las crisis que sufrió la corona española y que puede llegar a ser considerada una de las mas importantes, fue la rebelión de Túpac Amaru. Él logró nuclear a miles de indígenas afectados por las “reformas borbónicas” de fines de siglo XVIII, que habían quedado desocupados para protagonizar uno de los actos fallidos más importantes para conseguir la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Luego de armarse clandestinamente y presenciar aún mas actos de discriminación hacia los nativos, Túpac decidió a desatar la rebelión. Desde 1780 hasta su muerte el 18 de mayo de 1781 sus ejércitos lograron ocupar Cuzco y otras ciudades importantes del Perú, pero sin el apoyo de los criollos su acometido nunca se iba a cumplir. Sin embargo llevo adelante una lucha excepcional que puso en alerta a los virreyes de Lima y Buenos Aires, que unieron fuerzas y en la noche del 5 de abril se libró la decisiva y desigual batalla que dio fin a los planes de liberación. Túpac Amaru y su familia fueron brutalmente asesinados y las partes de sus cuerpos fueron exhibidas en las principales ciudades donde se libraban las batallas para dar una suerte de enseñanza o amenaza a los remanentes seguidores de Túpac. Sin embargo sus seguidores mas cercanos no cesaron en la lucha y durante los años que siguieron protagonizaron la lucha en Perú.
Ya adentrados en el 1800, los ánimos en la zona del Plata no estaban en disidencia con el ambiente general de resentimiento hacia España. La invasión de Portugal en manos de Napoleón en 1808 hizo que la corona portuguesa se trasladase a Brasil. Aprovechando la situación Rodríguez Peña inicia, en Río de Janeiro, conversaciones con la casa Borbón para establecer una monarquía constitucional en el plata. La idea original era coronar a Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando XVII y esposa de Juan VI de Portugal. Este plan tuvo buena acogida en Pueyrredón, Castelli, Passo, Vieytes y Belgrano entre otros, personajes de vida intelectual activa en Buenos Aires que desde esta adherencia se los identificara como Carlotistas. Al principio la política inglesa apoyaba este proyecto pero luego cuando la resistencia española contra el ejercito napoleónico comenzó tuvieron que desistir en la aprobación preocupados con la pérdida de un aliado comercial. A su vez, Carlota y otros nobles de Portugal aspiraban a una corona sin las trabas constitucionales que los Rioplatenses le presentaban. Al final los planes quedaron desbaratados, pero los criollos que trataron de concebirlos siguieron en contacto como grupo de presión y esto fue uno de los factores que posibilitaron luego una reacción mas rápida a los sucesos de la semana de mayo.
Listos, preparados, ya?.
Otro de los poderes que fue formándose en la cultura revolucionaria y fue desarrollando las aptitudes necesarias para enfrentar los sucesos de mayo fue el militar. Su participación fue esencial y definió los acontecimiento de 1806 y 1807 cuando los Ingleses ingresaron al territorio americano con ansias de conquista.
A raíz de su revolución industrial, Inglaterra estaba buscando nuevos mercados de donde extraer materias primas y luego vender los productos manufacturados en las industrias nacionales. El lugar perfecto era Sudamérica, llena de recursos y mano de obra barata y sin la industrialización necesaria, por lo que debía comprar los productos terminados de Europa, y mas específicamente de Inglaterra, ya que España tenia problemas en abastecerlos por estar ocupado en tratar de echar a Napoleón Bonaparte de su territorio.
La oportunidad perfecta se dio cuando Popham, jefe de la armada Inglesa, recibe datos de su amigo norteamericano Pío White sobre el estado indefenso de los puertos de Buenos Aires y Montevideo y el grande tesoro de un millón de pesos plata provenientes de las minas de Potosí. Popham decide presentar al Comandante Baird su plan para que le otorgue un permiso para invadir, él sabia que era el momento indicado para hacerlo ya que España estaba ocupada resolviendo su guerra interna y no iba a poder enviar refuerzos a sus preciadas colonias.
Así es que, con el consentimiento del Comandante Baird, un buque de guerra ingles, acompañado de otros 4 navíos de guerra mas y otros tantos de transporte, llegaron al puerto de Buenos Aires la noche del 24 de junio de 1806. Las fuerzas inglesas no eran suficientes, pero ellos esperaban contar con la hostilidad de los criollos para con las autoridades hispanas. Gran error cometido a raíz de una soberbia innata. Esta invasión fue totalmente rechazada por milicias formadas por vecinos de Buenos Aires, organizadas por su cuenta, guiada por caudillos y nucleadas sólo con el común objetivo de defender su soberanía, el pueblo no iba a soportar y ceder bajo el control tiránico de otra potencia, ya tenían suficiente con España. A esta invasión primera invasión siguió otra, pero no es mi propósito explayarme mucho en explicarlas particularmente, sino determinar su influencia en la revolución de mayo.
La defensa que logró Buenos Aires en 1807 contra el ejército británico que la invadió fue una señal luminosa que advirtió a todo el mundo cuánto puede un pueblo resuelto y decidido no perecer y luchar hasta el fin antes que sufrir el yugo extranjero. Para los acontecimientos de 1810 el peso de las armas se va a inclinar a favor de los insurrectos gracias a los sucesos pasados: los porteños habían integrado tropas y recibido instrucción militar para rechazar al invasor ingles. Se sentían orgullosos de su logro, y estaban preparados para hacerlo de nuevo si era necesario. Listos como estaban, ¿hasta cuándo tendrían que esperar? Esta espera será muy fructífera ya que este poder, sumado al ideológico protagonizaran al comienzo de nuestro presente como Argentinos.
¿Adiós? a los monopolios.
La investidura económica jugaba un papel diferenciado luego de la revolución industrial, y no era mas un mero resorte mas de la mano de la política. A principios de 1800 este factor superaba en importancia al político-militar y fue uno de los desencadenantes principales en los sucesos de la etapa contemporánea.
Europa, pero en particular Inglaterra, habían desarrollado nuevas técnicas y formas de producción que cambiaron increíblemente las demandas en las demás regiones, incluyendo a América del Sur. Estas nuevas actividades presionaron a los países a buscar o subyugar nuevos mercados para: extraer materia prima y, luego, vender los productos ya terminados. La libertad de comercio fue la respuesta y el fin de los monopolios comerciales la consecuencia. Ahora bien, España, como siempre tan conservadora y lenta para adaptarse a los cambios en el mundo quería continuar con su política de monopolios sobre América pero a su vez estaba presionado por Inglaterra para no acaparar el mercado para ella sola. En dicho contexto, Cisneros, virrey de turno en las colonias del Río de la Plata, tubo como misión formular una política económica integral donde coexistan estos intereses rivales.
El problema de Inglaterra era que Napoleón había conquistado la mayor parte de los mercados Europeos y estaba llevando adelante un bloqueo comercial hacia Inglaterra. La única salida posible para los Ingleses era el Virreinato del Río de la Plata. La presión ejercida por la corona inglesa sumando a los intereses de los ganaderos de Buenos Aires, que vieron en el comercio con Inglaterra beneficios potenciales, ganó la pugna y Cisneros, pese a los reclamos de los comerciantes españoles, finalmente permitió el comercio con barcos británicos. Existían restricciones para dicho intercambio que luego fueron casi neutralizadas por el consulado y los comerciantes mismos.
Otrora, el modelo de libre comercio se esgrimía como el fin de los monopolios Españoles e Inglaterra se jactaba de haberlo logrado. Pero esto no fue así, ya que no se pasaría de un monopolio Español a un sistema de libre comercio, sino a un enmascarado monopolio Británico.
Sin embargo este nuevo control Ingles trajo al Río de la Plata incontables beneficios. Por una parte la entrada de barcos ingleses había mejorado en todas las oportunidades las finanzas de la corona y se reactivó y desarrollo el sistema ganadero. Mas aún, los barcos ingleses estaban cargados de noticias, diarios, libros y sobre todo ideologías que influyeron en la manera de pensar criolla ayudando al proceso revolucionario del mes de mayo.
Viejas influencias.
No se puede entender el desarrollo del pensamiento del Río de la Plata sin tomar en consideración los grandes movimientos ideológicos que sucedieron en Europa durante el sigo XVI, XVII y XVIII.
Después de la conquista de América, y respondiendo a una nueva cosmovisión antropológica de las sociedades dada tanto por la revolución francesa como por la misma conquista, en España como toda Europa, surgieron nuevas teorías jurídicas sobre el Estado, y el Estado como monarquía absoluta. El mismo fue ampliamente cuestionado, por juristas como Francisco Suárez, que postulaban que el derecho de pueblo a elegir su propio gobernante no estaba condicionado por ninguna otra máxima, ni siquiera la divina. Uno de los principales centros de difusión de estas ideas fue la Universidad de Charcas, donde estudiaron Mariano Moreno y Castelli, grandes dirigentes revolucionarios.
Otra de las influencias muy grandes del pensamiento Rioplatense fue la independencia de los Estados Unidos. Su declaración fue hasta precoz para influir en el pensamiento criollo si se tiene en cuenta que en ese año el Virreinato del Rió de la Plata recién se estaba creando, pero influyó, y mucho. Los criollos revolucionarios veían en los Estados Unidos una colonia que supo organizarse para independizarse y que encima le estaba yendo muy bien. La idea de independencia total y reconocida por Europa estaba muy arraigada a los llamados Carlotistas que tendrían que esperar, luego de la revolución, seis años escondidos detrás de una máscara europea.
Los ideales de la revolución francesa también empaparon las mentes de los dirigentes revolucionarios y aunque España prohibía su difusión en sus territorios, llegaban al puerto de Buenos Aires en barcos ingleses y esta circulaban dentro de las familias mas acomodadas de la zona. Castelli y Mariano Moreno, los dos pertenecientes a la alta alcurnia Bonaerenses se formaron en contacto con teóricos como Jean Jacques Rousseau que por primera vez pensaban en una soberanía popular y en los derechos de los hombres como ciudadanos libres.
Dos potencias Rioplatenses que se unen.
Dos corrientes coinciden en la revolución, con métodos y propósitos diferentes
Por un lado se encuentra la potencia militar: el partido criollo, formado por la inmensa mayoría del pueblo y la totalidad de las milicias y por otro el núcleo de intelectuales Carlotistas(Belgrano, Castelli) al que se le suman los rezagos de los sarracenos alzaguistas(Larrea, Matéu, Moreno). El problema residía en como hacer que estas dos potencias se unan cuando su metodología y meta final era disidentes.
El partido criollo entendía la revolución como una afirmación nativista contra funcionarios a quienes acusaban de afrancesados o aportuguesados. Su propósito era conseguir la independencia pero dentro del estado Español, o sea, no estar más subyugada a las juntas europeas. Sin embargo defendían los derechos de Fernando XVIII y creían que la revolución significaba tomar campo por una coyuntura popular en España y América y no defender los mecanismos de la metrópoli. Su método consistía en un apoderamiento del poder por una marcha de las milicias sobre la fortaleza gubernamental. Querían declarar la independencia mediante un golpe de estado.
Los Carlotistas eran aún mas soñadores al tener como propósito final la independencia total de España, que se escondió después del 25 de mayo tras la mascara de Fernando XVIII, eso significaba una independencia protegida por Inglaterra y totalmente reducida a las apariencias. El rey de España seguía preso y las Provincias Unidas del Río de la Plata tenían la independencia que buscaban. No estaban de acuerdo con el accionar deseado por los criollos pero no querían ser dejados de lado e idearon el congreso vecinal o cabildo abierto para la parte “principal y sana” del vecindario.
La fusión se dio la noche del 18 de mayo. Luego de la proclama del Virrey Cisneros comunicando sobre la realidad Española los dos grupos se reunieron por separado para discutir que hacer. Los jefes y oficiales de patricios; Viamonte, Chiclana, Díaz Vélez, etc, no estaba Saavedra Comandante de los patricios, que fue llamado de urgencia a concurrir a la reunión. La idea principal era la ya conocida, una revolución directa que por medio de las armas deponga a Cisneros y establezca un gobierno patrio. Sin embargo, ninguna decisión podía ser tomada sin el Comandante. Este tiempo de incertidumbre del poder militar fue aprovechado por los Carlotistas para reunirse y, sin la presencia ni de Belgrano ni de Castelli, repensar la idea de un cabildo abierto. Saavedra al llegar es hablado por los Carlotistas y gracias a su temperamento conciliador y legalista se posiciona en contra de tomar el poder por la fuerza y junto con los Carlotistas emprende las negociaciones para hacer del cabildo abierto una realidad.
La revolución comienza.
Luego de la maravillosa reunión de la noche del 18 que germinó el grupo que iba a llevar adelante la revolución, el trabajo de los dirigentes insurrectos era convencer al núcleo gubernamental de que “un cabildo abierto sería el expediente para encauzar la conmoción por vías pacíficas” . Saavedra y Belgrano informan al alcalde Lezica sobre la situación, mientras que Castelli se encarga de poner del lado de la revolución al sindico Leiva. el día 19 Cisneros recibe a la comitiva revolucionaria quienes lo exhortan a convocar a una asamblea popular. El Virrey prefería agotar las posibilidades de su proclama del 18: esto es, quedar en el gobierno hasta la reunión de un congreso central del virreinato; y confiaba en que su “amigo” Saavedra lo apoyaría, pero él rechazó su propuesta y luego remarcó: “el que dio autoridad a V.E. para mandarnos ya no existe; por consiguiente, tampoco V.E. la tiene ya, así es que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse.” Así es como Cisneros sin el apoyo de la fuerza condesciende a esperar el resultado del congreso del vecindario, librando el éxito al voto de los buenos.
El 21, la llamada legión infernal, comandada por French y Beruti, agitaron la plaza pidiendo al cabildo que cumpla con lo acordado con Cisneros. El permiso fue firmado y se convocó para el 22 el tan anhelado cabildo abierto. Ese día se repartieron en buenos aires 450 invitaciones a los vecinos mas prominentes de la ciudad, de los cuales solo 250 pudieron pasar los controles de la legión infernal al rededor de la plaza. Ellos se las ingeniaron para que solo concurran los votantes a favor de la revolución, sin embargo no tuvieron mucho trabajo ya que los que se oponían a la revuelta sabían que no tenían nada que hacer allí. El cabildo tuvo como tema central la ilegitimidad del gobierno y la autoridad del virrey. Sucedieron muchos discursos, como los del obispo Lué y Riega y el fiscal Villota, en defensa de las tesis gubernamentales; y los de Castelli y Paso por los revolucionarios. La votación final mostró un amplio espectro a favor de la revolución con 155 votos contra 69, por lo que quedo claro que Cisneros quedaba destituido de sus atribuciones estatales. Lo que todavía había que discutir era en quien, o quienes, residía el nuevo poder. Para eso se convocó a una junta el día 24 presidida por el mismo Cisneros, e integrada por Saavedra, Castelli y dos españoles. Era un evidente intento de contentar a los criollos, son modificar esencialmente las cosas. El efímero gobierno llegó a jurar, pero la presión de los sectores revolucionarios convenció a Saavedra y Castelli de la inoportunidad de esa salida y la junta devolvió sus poderes al cuerpo capitular.
La noche del 24 la efervescencia general agitó los cuarteles de las milicas y las casas de los jefes del movimiento. Esa misma noche se redacto una petición con 400 firmas que exigía: la formación de una junta, y el despacho de una columna armada al interior con el evidente objetivo de frustrar todo intento de oposición al nuevo gobierno y asegurar el pronunciamiento favorable de las provincias; es una palabra, desbaratar las maquinaciones de los realistas. El 25 tras una inútil consulta a los jefes de la guarnición, los regidores debieron allanarse a lo solicitado. Las exclamaciones no exentas de amenazas de los que quedaban en la calle convenció a los cabildantes de que toda resistencia era inútil. El poder español en el Plata estaba herido de muerte.
La revolución continua.
El trabajo revolucionario no estaba terminado, y para entender la revolución como un proceso que sigue hasta hoy en día hay que recordar cuanto nos llevó declarar la independencia(1816), cuanto mas elegir la forma de gobierno(1852) y de una vez por todas unificarnos como Nación Argentina(1861). Hoy en día la revolución continua en las mentes e ideas de todos los que queremos y pregonamos por una Argentina mejor, donde los valores fundadores de nuestro ser nacional, como soberanía, igualdad y unidad se vean plasmados en todas las personas y en particular en las que nos representan como Argentinos. La lucha continua.
Boquitas pintadas de Palabras
2008
(Esta nota se publico en la revista El circulo de la historia en la edicion de mayo del 2008, autor: Martin Zicari)
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